El 95% de los pacientes con trombocitopenia tratados con corticoides reaccionan favorablemente al tratamiento, el porcentaje restante es tratado con medicamentos más fuertes, generalmente los utilizados en quimioterapias como la azatioprina.

Luego de que mi cuerpo se mostrara refractario a la prednisolona y a la azatioprina, la doctora optó por iniciar un tratamiento mucho más fuerte que consiste en una dosis mensual de quimioterapia intravenosa con ciclofosfamida.

De nuevo mi cuerpo defraudó las expectativas médicas. Luego de dos meses de tratamiento los exámenes de esta semana no mostraron ninguna mejoría, por el contrario las plaquetas siguen bajando y apareció una anemia.

Ante estos resultados, donde sólo el 0,01% de los pacientes no mejoran con este tipo de tratamientos, la doctora ha decidido que hoy sea la última sesión de quimioterapia.

El procedimiento de mañana en adelante es incierto, por ahora debo hacerme muchos exámenes y prepararme para la junta médica que ella debe convocar dentro de un mes para exponer mi caso.