Todos los ANA afectan las células sanguíneas, su diferencia radica en el elemento que primero atacan para destruirla, pues es éste factor el que determina la enfermedad que van a generar. Algunos anticuerpos se dirigen a componentes celulares como las moléculas nucleares o citoplásmicas, otros atacan proteínas como la histona o se dirigen a ribonucleoproteínas (constituyentes del ARN celular); así cada uno de ellos ataca un componente celular hasta destruir la célula.

Según la enfermedad del tejido conectivo (ETC) podemos encontrar cinco tipos de anticuerpos antinucleares (ANA). El primero de ellos es el modelo moteado, que se relaciona con anticuerpos frente a varias fibronucleoproteínas, se observan en pacientes con Trastorno Mixto del Tejido Conectivo (TMTC), Lupus Eritematoso Sistémico (LES) y Esclerosis Sistémica Progresiva (ESP). Los modelos homogéneo y periférico (imagen 1) se correlacionan con anticuerpos frente al ADN, se presentan generalmente en pacientes con LES. El modelo centromérico es característico del síndrome CREST. Finalmente esta el modelo nucleolar (imagen 2) que se dirige contra el ARN nucleolar, se asocia a LES y ESP.

Una característica común de la presencia de anticuerpos en el torrente sanguíneo, independiente de su clasificación, es que tienen como consecuencia un sangrado excesivo, desmayo, mareo, hematomas e infecciones. Todos estos síntomas relacionados con enfermedades del tejido conectivo.