Ves en cada estación de la línea del metro de Madrid, promoción de una obra de teatro que promete ser la sensación del 2008 "Urtain". No crees en la autopublicidad y asumes que será una obra más. De repente, te llama un amigo y te invita a ver esa obra, tiene una entrada para ti cuando desde hace varias semanas se han agotado para el resto del público. La respuesta no puede ser otra que Sí. Lees, te informas, cambias la actitud y te llenas de ilusión al ser una elegida y al imaginarte en la puerta del teatro con la entrada en tu mano y alrededor de la taquilla carteles rojos que dicen "agotada".
Todo termina cuando has llegado 10 minutos tarde a la obra, gracias a un atasco madrileño por ser noche de fútbol y por tu terquedad de entender que el metro es un medio de transporte más rapido que los taxis. Pasas a ser una más del monton que deben ver en la taquilla "agotada".
Que extraño se siente esto de volver. Y es que aunque no he salido no había vuelto por aquí. Todo por esa idea tonta que me hace creer que cuando no hablo de algo sencillamente se desvanece de la memoria y en especial de la vida, pero no es así.
Hay algunas cosas que sin explicación o con muchas pero sin sentirlas, desaparecen y dejan de tener importancia, aunque en su momento se creían todo. Otras que por el desuso también se van. Otras que nunca fueron ni serán esenciales. Pero mi púrpura sigue aquí y yo también, aunque eso ya no es tan importante.
Me gusta leer pequeñas historias que se dejan en un comentario, relatos propios, de amigos, familiares, conocidos, gente de aquí y de allá. Todos compartimos algo, un pequeño detalle nos hace común a una mujer de 57 años que vive en México, o a una niña de 11 que no sé donde vive ni qué hace. Todos tenemos desperfectos en la sangre. Y como me gusta leerlos y de vez en cuando escribir, aquí estoy.
Púrpura seguirá siendo de púrpura, no puede ser de otra forma.
A veces cuando vamos a un laboratorio a realizarnos algún examen médico damos por sentado que la máquina que tenemos en frente ha existido siempre, que es natural su existencia y su función. Pero si nos detenemos un poco resulta asombroso pensar que tan sólo 30 años atrás era imposible imaginar que una máquina pudiera registrar de manera tan exacta cada una de las partes de nuestro cuerpo. Que un humano pudiera recibir en su torrente sanguíneo líquidos radioactivos y a los 15 minutos salir caminando a tomar el bus y continuar su día normal.
La máquina que llamó mi atención es un equipo especial de rayos X, fabricado por TOSHIBA (tambièn me asombra lo polifacéticas que pueden llegar a ser algunas empresas, todo por la diversidad de mercados), para la toma de TAC ,Tomografía axial computarizada. Con esa máquina se pueden ver detalladamente huesos, tejidos blandos y vasos sanguíneos, en general todo aquello que se encuetra de manera microscopica en nuestro cuerpo.
Si el examen es con contraste, no es muy divertido. Pero si es sin contraste resulta como una sesion de fotos casi familiar.
Cuando tenemos una enfermedad crónica que sólo se trata con medicamentos, se genera a partir de allí una cadena de posibles enfermedades resultado directo del consumo de esa primera medicina.
En el caso de enfermedades del sistema inmunológico el consumo de corticoides y otros medicamentos hacen que se deba tener un mayor control sobre otros órganos del cuerpo como el corazón, riñones, pulmones, cerebro, sistema digestivo... en fin, toda una gama de posibles afecciones secundarias.
En general el uso continuo de cualquier medicamento provoca principalmente daños o molestias en el sistema digestivo, pues es la vía obligada de la mayoría de medicinas.
Usualmente se presentan gastritis, úlceras, náuseas, estreñimiento o diferentes síntomas que hacen aun más molesto consumir las medicinas.
Una recomendación para evitar problemas a futuro es que paralelo al cuidado de nuestra enfermedad de base consultemos con nuestro médico cualquier síntoma anormal, y si lo considera que nos remita al especialista indicado. Pero sobre todo, lo más importante es evitar, en lo posible, el consumo de medicinas que no sean absolutamente necesarias.
El estrés o estar expuesto a situaciones peligrosas que generan una alteración fuerte del sistema nervioso pueden causar una baja significativa en el número de plaquetas y desencadenar enfermedades del sistema inmunológico.
En la investigación del doctor Enrique González y otros profesionales de la Universidad Autónoma de Puebla, se presentó el caso de una paciente que mostraba ITP (Púrpura Trombocitopénica Idiopática) relacionado con traumas físicos y sicológicos desde la infancia. Desde pequeña se sometió a tratamientos con cortisona (prednisolona), danazol, IgV-IV, vincristina hasta esplenectomia, a los que resulto inmune. Luego de un tratamiento con ácido ascórbico (vitamina C) presentó una mejoría notable, pero su recuento plaquetario disminuía significativamente al exponerse a situaciones criticas, como ocurrió en una tentativa de robo en el que estaba expuesta la vida de su tercer hijo.
De esto se concluye que el estado de ánimo, con altos picos de excitación o con depresiones severas, puede ocasionar una reacción directa en el nivel de plaquetas que se ve reflejado en el estado de salud de los pacientes con ITP.
Así que a relajarse para disfrutar más de la vida.
Vientos fríos del pacífico han llegado a Bogotá y con ellos abrigos, guantes, bufandas y paraguas. Y aunque ésta lluvia perdurable no me dejará escuchar el sonido que bajo mis pies producen las hojas secas por el sol, por fin podré salir a caminar por la ciudad con mi paraguas lila.
Y para aquellos que tienen problemas reumatológicos o del sistema inmunológico, no olvidar salir con bufanda, abrigo y guantes. Especialmente guantes porque el frío, aunque amigo del corazón bogotano, es enemigo invisible de las articulaciones que quedan expuestas a la intemperie.
Dentro de la gama de tratamientos y medicinas que existen para tratar la Púrpura Trombocitopénica y otros problemas del sistema inmunológico, se encuentran los que van por la corriente de la medicina científica clásica; en su mayoría terapias que incluyen fuertes medicamentos, operaciones de extracción, cambio de órganos o la combinación de los dos. Del lado de la medicina de última generación, existen varios tratamientos que pueden ayudar a este tipo de trastornos sin involucrar efectos secundarios o periodos de convalecencia tan fuertes y prolongados.
En la Universidad Autónoma de Puebla (México), un grupo de investigación liderado por el doctor Enrique González Vergara esta trabajando en una nueva medicina elaborada con extractos de Achillea Millefolium y Vitamina C que se administra al paciente a través del torrente sanguíneo. Aunque la medicina se encuentra en etapa experimental, las pruebas que se han realizado han dado muy buenos resultados.
Si desean saber un poco más sobre éste tratamiento pueden contactarme y les enviaré algunos archivos que explican de manera más detallada el uso de éstas medicinas.
Para muchas personas el dolor que produce una ausencia es algo que se ubica en un lugar intangible, un lugar que no traspasa las barreras del tacto.
Ana, tiene una deficiencia en el sistema inmunológico que hace que sus plaquetas estén por debajo de los niveles normales. Ahora que ha perdido a su mamá sabe, como otros que también carecen de plaquetas, que esa línea del dolor impalpable se traspasó. El dolor que causa la ausencia lo siente el alma, el cuerpo, y en especial la sangre que se manifiesta inestabilizando sus plaquetas.
El sistema inmunológico es vulnerable a las infecciones y a los sentimientos.
Un fuerte abrazo para Ana.